Todo país y pueblo tiene su historia, unos recuerdos en el tiempo que son las señas de identidad del presente.

El patrimonio histórico y cultural de La Guardia goza de gran prestigio pues son numerosos los hallazgos arqueológicos que se han encontrado en su término, así como los monumentos que se pueden visitar en ella.


Algunos como su gran El castillo de La Guardia (del siglo VIII, una de las primeras fortificaciones árabes de la península), el Antiguo Convento de Santo Domingo (Andrés de Vandelvira) y la Plaza de Isabell II (Francisco del Castillo «el Mozo») son Patrimonios Culturales de España que junto al casco antiguo de La Guardia están declarados como Conjunto Histórico Cultural (BIC 15/09/1983) con un total de 34 Bienes de Interés Cultural.

La Guardia de Jaén, Puerta de Culturas

Su casco urbano es imagen inconfundible del trazado típico medieval con calles estrechas y pendientes muy pronunciadas. Como decíamos, es una ciudad rica en historia en la que ha perdurado la tradición y por eso queremos adentrarte en sus orígenes, culturas e historias, trasladándote a épocas remotas, a las batallas épicas de las que fue testigo o protagonista y sumergirle en las diferentes culturas que habitaron en La Guardia (Mentesa Bastia) desde el principio de los tiempos (4000 a.C., Neolítico).

Mapa del Patrimonio histórico y cultural de La Guardia

Hemos creado este mapa de Google con los monumentos, yacimientos arqueológicos y ubicaciones en general, más relevantes del patrimonio histórico y cultural de La Guardia.

Puedes ver Patrimonio histórico-cultural de La Guardia de Jaén en un mapa más grande.

También puedes consultar Guía Digital del Patrimonio Cultural de La Guardia en la web de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

       En la actualidad, La Guardia de Jaén es lugar de obligada visita en relación a intereses como la arqueología, la historia íbera, romana, visigoda y árabe.
Está englobada en varias rutas y guías culturales (Ruta de Vandelvira, Renacimiento del Sur, Ruta de los Castillos y Batallas, entre otras de distinto tipo como senderismo y espeología…).

En el ámbito cultural, una de las más conocidas se engloba en las denominadas Rutas de al-Andalus, en concreto en la ruta cultural Ruta de los Nazaríes, y cuenta con uno de los castillos más viejos y grandes de la Península, de origen árabe y construido muy posiblemente sobre restos íberos en torno al siglo VIII.

Los yacimientos arqueológicos de la zona atestiguan que fue habitada unos 4 000 años antes de Cristo. Dichos yacimientos se encontraron en la Cueva Cabrera (en el actual camino, y ruta de senderismo, de la Zona Recreativa “Allanadas de San Sebastián” [véase también Romería de San Sebastián]) y la Cámara Sepulcral del Corredor, ambos de época neolítica.

Otros de sus lugares de interés histórico y artístico es el Antiguo Convento de Santo Domingo, ahora Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción de la cual, según el contrato que la investigadora Mª Soledad Lázaro dio a conocer y el “Tratado de Cortes de Piedra” de Alonso de Vandelvira:

Fresco del Convento de los Dominicos en La Guardia, pulsa para ampliar.

la Capilla Mayor de la iglesia, la cabecera con los dos colaterales y las paredes del quarto (dependencias conventuales), (Pedro Galera Andreu – Colegio Oficial de Arquitectos de Jaén), eran encargadas en 1542 a Andrés de Vandelvira, el arquitecto de la catedral de Jaén y por lo tanto es una de las muestras más destacadas del Renacimiento de la provincia.3

      A su vez, la Plaza de Isabel II es otro de los enclaves a visitar donde podemos encontrar la «Fuente de los Cinco Caños» con sus 5 caños de bronce construida en el siglo XVI. También podemos encontrar una fuente central rematada por una virgen sedente que no es más que una réplica de la original que se haya en el edificio de la Diputación Provincial de Jaén, dicha fuente es original del convento de los Dominicos de La Guardia y fue trasladada allí. Para completar el conjunto de la Plaza de Isabel II, nos encontramos presidiendo la zona la casa de Mejía Carrillo que en 1566 se hacía con el marquesado de la villa por orden de Felipe II.

Notas al pie

  1. Castillo de La Guardia, PDF Consejería de Cultura Junta de Andalucía. Base de Datos del Patrominio Inmueble de Andalucía
  2. Olmo López, Antonio (2004) – «Mentesa Romana, visigoda y musulmana, La Guardia fronteriza». SUMUNTÁN. Revista de Estudios sobre Sierra Mágina (Colectivo de Investigadores de Sierra Mágina. «CISMA») (20). Depósito Legal: J-300-1992. ISSN 1132-6956.
  3. Galera Andreu, Pedro (COAJaén) – La Iglesia de la Guardia (12 de diciembre de 1994)

Emplazamientos arqueológicos

Como emplazamientos arqueológicos a destacar de la zona podemos mencionar:

Allanadas, Cueva Cabrera

  • Cueva Cabrera: Primeros asentamientos humanos, 4 000 años antes de Cristo.
  • Eras de San Sebastián y Barranquillo: Diferentes necrópolis íberas y romanas.
  • Cerro Salido y Cerro de las Covachuelas: Enterramientos antropomórficos visigodos.
  • Castillo de La Guardia: Donde recientemente, tras un proyecto de restauración, se hallaron otros enterramientos cerca de la capilla levantada con la remodelación del castillo para la residencia del Marquesado de Gonzalo Messía Carrillo.
    Datado, al parecer, del siglo VIII es una de las primeras fortificaciones árabes de la península.

Línea de tiempo

Época íbera

La Guardia fue un importante oppidum ibérico, probablemente situado en las Eras de San Sebastián (Ejido Eras de San Sebastián del siglo IV aC – I dC), el cual la mayoría de los investigadores, algunos de la talla de Leopoldo Torres Balbás, concuerdan en que fue la importanteMentesa Bastia o Mentesa Bastetana1, 1.500 años antes de Cristo.

También es importante destacar algunas de sus necrópolis ibero-romanas como las propias “Eras de San Sebastián” o la de “Barranquillo”.
Mentesa Bastia, es considerada por los historiadores como una de las ciudades más importantes del Imperio Bastetano (véase referencias en la última sección), se encargaba de la circulación tributaria de excedentes y organización de la ocupación del campo llegando a ser también, a partir de la época romana, fábrica de moneda.

En los enterramientos de dichas eras se encontraron más de 30 tumbas escavadas en la roca así como urnas cinerarias con sus ajuares, otros utensilios y diversos tipos de restos de cerámica, escudos y adornos.

Época romana

Posteriormente es ocupada por los romanos (Mentesa Bastetanorum) pasando a ser un enclave de primer rango, según el «oppidum» de la antigua Mentesa mencionado por Plinio, fue destacamento romano de la Hispania Citerior alcanzando su máxima importancia y alto estatus con una población de «mentesanos» que alcanzaba los 5.000 habitantes… una gran ciudad sin duda, muy distinta de la pequeña población actual.

El oro de sus minas en ésta época, gozaba de gran popularidad dada la excelente calidad del metal y excelentes cualidades tales como su pureza y finura. Éste iba destinado directamente a Roma engarzando joyas de emperadores y tribunos.
Una villa rica y próspera repleta de suntuosos palacios, baños públicos y templos tal y como describen los escritos de Plinio (Celeberrini Stipendiariorum) o los de Polibio (ver sección Escritos) y como lo confirman las inscripciones epigráficas de la zona.

También fue Ceca romana, lo cual impulsó su desarrollo e importancia en época visigoda (siguiente sección).

Además, era etapa en la calzada que, según el Itinerario de Antonino, se dirigía desde Acci (Guadix) a Cástulo y Aurgi (Jaén).

Época visigoda

Durante la etapa visigoda la ciudad perteneció a la provincia Cartaginense y Mentesa adquiere gran importancia. Fue el mayor enclave de la comarca gracias a su relevancia en época romana, a la presencia bizantina en la zona y a su posición estratégica sobre el valle del Río Guadalbullón como importante paso entre Jaén y Granada.
Fuertemente defendida, desde Mentesa se podía controlar la Vía Hercúlea (Vía Augusta post.) entre otros caminos y calzadas que unían Levante con Turdetania hasta el pasado imperio de Tartesos.

Desde este siglo III pasa a ser sede episcopal de la que su primer obispo

conocido (Pardo) fue el que asistió en el año 309 al concilio de Ilíberis.
Hay constancia de los obispos que la representaron en al menos doce de los diferentes Concilios de Toledo entre los años 380 y 858.
Algunos de ellos fueron Floro (San Floro), en el 693, último obispo enviado a Toledo y martirizado por los musulmanes, Abilonso en este último año, Juan, Jacobo, Emiliano, Cecilio…

Continuó siendo cabecera de diócesis y acuñando moneda propia como segunda fábrica de moneda tras la capital, Toledo en la Cartaginense y que circuló por toda Hispania durante los reinados de monarcas como Recaredo, Witerico, Gundemaro, Sisebuto, Suintila, Sisenando, Egica y Witiza.

Personalidades mentesanas

También fue cuna de importantes personalidades de la época en Andalucía, tales como Manio Acilio Glabrión (año 91), Cónsul del Imperio junto al futuro emperador Trajano y mártir cristiano o el obispo Pardo, uno de los asistentes al Concilio de Iliberis o Iliberri(Granada).

Época árabe

En la época de dominación árabe, La Guardia (Mantisa) según los autores de dicho origen, es una de las ciudades más antiguas e importantes de la Cora, es mencionada (Ibn Hayyan, Al-Muqaddasi, Al-Razi, Ibn Galib…) entre las capitales de los 17 aqālīm o distritos de la misma que rodeaban a Córdoba. La Cora es una división del territorio político de la época, digamos que sería una provincia actual aunque mucho más grande que la actual Jaén ya que comprendía parte de Ciudad Real, Granada y Almería. De hecho, era una de las más extensas de Al-Mawsat, la región (nabiya) central de las 3 en que se dividía Al-Andalus ya en el Califato de Córdoba, unos 2 siglos después.

Todas las fuentes árabes coinciden en señalar que “Mantissa” estaba situada en un elevado promontorio (actual cerro de San Marcos) y que poseía sólidas defensas que la hacían casi inexpugnable.

Su agua era muy abundante y su tierra muy fértil para todo tipo de cultivos.

[…]y otros, la describen como una ciudad antigua, alta, fuerte y situada sobre buenas vegas, cerca de
una corriente de agua; y que producía aceitunas e higos en abundancia[…]2

Importancia estratégica

Conquistada y arrasada, según la Primera Crónica General (s. XIII), por Tariq durante la ocupación de la península (711); siguen habiendo referencias a Mantissa y es de suponer que la destrucción no fue total pues años después (alrededor de 30, 741) se instalan en ella tribus de yunds sirios (Uqaylíes y Asadíes) descendientes de al-Husayn, gobernador favorecido por Abderramán I.
Dichos clanes consolidan en ella una minoría aristocrática gobernante sobre la población nativa de la provincia, hecho que renueva la importancia de La Guardia en la zona, perdida en parte en las primeras etapas de la ocupación.

Ya sea para evitar belicismos internos entre diversos clanes árabes tras la ocupación, o simplemente para iniciar el control de la zona, Tariq la reconstruye y se alzan las primeras estructuras defensivas de su enorme castillo (recinto), siendo una de las primeras fortificaciones árabes de la península.
Se preparan así las bases de la que será la próxima capital de la Cora, desde donde controlar y administrar el territorio.

Las crónicas árabes nos confirman estos hechos, por ejemplo, ya en la época de Abderramán I (756-788) en el Emirato de Córdoba cuando el gobernador de la Cora, usayn al-‘Uqayli, se hizo fuerte en Mantissa (La Guardia) para sofocar rebeliones como las de al-umayl y Yusuf al-Fihri hacia Elvira. Paradójicamente y como veremos después, el descendiente de al-‘Uqayli y señor de La Guardia, Ishaq ben Ibrahim, se declarará en rebeldía y se encastillará en la plaza con el objetivo contrario a su ancestro, el gobernador de la Cora.

Wâdi ‘Abd Allâh, Capital de la Cora

En esta etapa de relativa estabilidad (mediados del siglo VIII), Mantissa pasa a ser capital de la Cora de Yayyán («al-Busârrât», Las montañas en esta época) sin conocer exactamente la fecha pero ya denominada como Wâdi ‘Abd Allâh. La etimología del nombre podría establecerse como «Río de Alá», literalmente «Río siervo o esclavo de Alá»: Wâdi, cauce o río y Abd Allâh, servidor, siervo, esclavo… o en este caso más bien, simplemente perteneciente o propiedad de Alá.
El séptimo emir del Emirato de Córdoba también se llamaba Abd Allah («Abd Allah I de Córdoba»), pero es improbable que el nombre esté relacionado con el emir pues ya no era capital de la Cora en la época de su mandato (888-912), y se la conoció así durante su etapa como capital, al menos a partir de cerca del 750.
Este dato quizá sólo nos podría servir para reforzar, si lo necesitara, la capitalidad de la Cora de Mantisa, por la asiduidad de nombres que lo usan relativos al poder (ministros, emires, reyes…), como en el caso de este emir. Pero la realidad es que es bastante poco probable que esté relacionado al poder en sí mismo, y sí quizá a una conversión tras su etapa visigoda y el acercamiento a las tradiciones árabes ya como capital.
Lo más importante a destacar es que, como veremos ahora, este nombre deriva en el conocido localmente «Guadualla».

El nombre de Wâdi ‘Abd Allâh, que como dijimos Al-Muqaddasi incluye entre los iqlims, ha llegado castellanizado hasta nuestros días a través por ejemplo de las crónicas en los Hechos del Condestable Iranzo citando al «río Guadualla» que, como los vecinos de la localidad conocen, se refiere actualmente a una finca en el término municipal cerca del nacimiento de Fontanares. Autores como Argote de Molina lo sitúan en el término municipal de La Guardia (río Guadualla); Joaquín Vallvé, Elías Terés, Juan Carlos Castillo u Olmo López entre otros, no dudan tampoco en situarlo en la misma zona que los anteriores, el actual río Guadalbullón a su paso por el lugar mencionado al este del «Caserío de Fontanares», Guadualla.

Rebeliones, pérdida de la capital

La importancia militar de una plaza fuerte como La Guardia, calificada por los historiadores árabes como alta y poderosa, es a la vez su perdición ya que la codician cuantos aquellos albergaron alguna mínima intención de poder e influencia en la zona. Este hecho la convirtió casi constantemente en territorio poco pacífico, cuya seguridad en su defensa propiciaba un caldo de cultivo excelente para rebeliones.

Muestras de este carácter son las menciones a La Guardia, por ejemplo en las crónicas de las sublevaciones muladíes del rebelde Umar B. Hafsun en el siglo IX que determinarán definitivamente su declive. La inestabilidad del territorio parece preparar el futuro traslado de la capital a Jaén, ya sea (aunque no parece que fuera así) esporádicamente en el mandato de Abderramán II (entre el 822 y el 852) o, como indica Joaquín Vallvé, tras la rebeldía como veremos ahora del señor de La Guardia, Ishaq ben Ibrahim (Isaq al-‘Uqayli), alrededor más bien del 888 coincidiendo con el mandato de Abd Allah I de Córdoba, ya que el control de la provincia en su mandato se diseminó en manos de las familias y clanes en el poder de cada zona.
Con la llegada de Abderramán III y su pequeña «reconquista» de la zona, La Guardia perdió definitivamente su posición privilegiada y volvió a denominarse Mantissa.

El encastillamiento de Ishaq ben Ibrahim, señor de La Guardia

En el sentido de ilustrar las características de La Guardia como bastión defensivo y su importancia estratégica, es de destacar el caso del descendiente de al-Husayn, Ishaq ben Ibrahim, señor de La Guardia que fuerza el traslado de la capital a Jaén tras su declaración de rebeldía al gobierno. El también llamado Isaq al-‘Uqayli, mantiene la plaza independiente, sitiada una vez tras otra (y a tan sólo 10 kilómetros de la futura capital de la Cora), nada más y nada menos que durante 25 años, hasta el 913 cuando es desalojado definitivamente por Abderramán III junto con el hisn cercano a Martos y Sumuntán.

Las alteraciones que sufrió la división administrativa del territorio durante los primeros siglos de dominación musulmana hicieron que, al decaer la hegemonía de Mantissa, ésta fuera definitivamente relevada como posible capital de la Cora por Yayyan (Jaén, anteriormente Awraba, al-Hadira y finalmente Yayyán, nombre derivado del nombre de la Cora y no al contrario)3.

Baja Edad Media

La Reconquista

La Guardia fue conquistada por los castellanos en la primera mitad del siglo XIII, así en 1244 Fernando III «El Santo» la conquista siendo desde esta fecha, intermitentemente, mora y cristiana hasta la caída de Granada.

Cuando Jaén es conquistada, La Guardia cobra de nuevo gran importancia estratégica tras el acuerdo de Fernando III y Muhammad I en las Capitulaciones de Jaén. Dicho acuerdo sitúa la frontera nazarí muy próxima al castillo y durante dos siglos y medio se convierte en un bastión defensivo fundamental sobre el valle del río Guadalbullón desde el que se hace frente (junto con Pegalajar) a las incursiones moras desde el Reino de Granada para defender este flanco de la frontera castellana4.

Vista, hacia el sur, de La Guardia dominando el valle del Guadalbullón hacia Granada (tramo de la Autovía de Sierra Nevada en la imagen).Pegalajar, detrás de la montaña a la izquierda de la imagen, cubría el otro flanco del valle.

Como nota fundamental, es en ésta fecha cuando La Guardia adquiere su actual topónimo haciendo honor de la forma más veraz y estricta posible a su historia.

El señorío de La Guardia

El linaje de los señores de La Guardia procede de la Casa de Haro, descendientes del hijo de Diego López II de Haro el Bueno y Toda Pérez de Azagra, Lope Ruíz de Haro (el menor) I señor de La Guardia y Bailén, y primer caudillo del reino de Jaén, hermano del famoso vizcaíno «Cabeza Brava» (como se recoge en Nobleza de Andalucía de Argote de Molina entre otros muchos otros documentos5 )6.

Casa de Haro

Lope Ruíz de Baeza, III Señor de La Guardia y nieto de Lope Ruíz de Haro «el menor» (I Señor de La guardia), funda mayorazgo en ella en 1340 que hereda Juan Ruíz de Baeza, IV Señor de La Guardia. Este se casa con Teresa de Haro teniendo dos hijos, Juan Alonso de Baeza y Lope Díaz de Baeza (y Haro).
El menor de ellos, Lope Díaz de Baeza, hereda el señorío siendo el V Señor de La Guardia, además de Torrebermeja y Torremocha entre otros títulos. A finales del siglo XIV, le es despojado por Enrique II de Trastámara, al tomar posición por Pedro I en la guerra que enfrentó a los dos hermanastros. El señorío es confiscado y queda bajo la tutela de Pedro Ruíz (o Ruyz) de Torres (Adelantado de Cazorla).

El hecho de que Lope Díaz de Baeza estuviera casado con Urraca Fernández de Córdoba, de la Casa de Aguilar y de Montilla, en Córdoba, linaje ancestral del futuro Gran Capitán, fuerza que su suegro, el ricohombre Señor de Aguilar y Montilla Gonzalo Fernández de Córdoba, interceda ante el rey tras lo cual el señorío le es restituido a la familia de Lope Díaz.
El matrimonio solo tiene dos hijas, María García de Baeza y Juana Ruíz de Haro. Cuando Lope muere, le sucede la mayor, María, pero no puede heredar el título pues es varonía (sólo podían heredarlo hijos varones) y una vez más el señorío queda sin dueño, caso en el cual volvería a ser propiedad de la Corona.

Argote de Molina en su «Nobleza de Andaluzia», no tiene más datos del señorío en este tiempo pero parece ser que el padre de Urraca intercede de nuevo ante el rey para que, por real orden del 20 de mayo de 1374, le sea restituido a la familia en favor de Ruy González Mesía (o Ruíz González Mexía), yerno de este casado con Leonor Carrillo y Señor del Palacio, la Aragonesa y el Castillo de Guadaxira. Es ya el VI Señor de La Guardia.

Casa de Messía Carrillo

Parece ser que su nieta María García de Baeza, también mantuvo mientras fue menor los títulos de su padre, o más bien de su bisabuelo Lope Ruíz, los cuales quiso recuperar cuando fue mayor en 1395.

Se acuerda entonces el matrimonio de María con el primogénito de Ruy González, Diego González Messía, siendo entonces primos hermanos: Leonor Carrillo y Urraca Fernández de Córdoba eran hijas de Gonzalo Fernández de Córdoba, o lo que es lo mismo, Ruy González, padre de Diego, era cuñado de Lope Díaz de Baeza, padre de María.

A este nuevo favor de la monarquía a este linaje se suma el de la Iglesia cuando, el 11 de enero (3er Idus de enero) de 1396, el papa Benedicto XIII en Aviñón, aprueba el casamiento dando orden al obispo de Córdoba que lo fija para el 8 de abril de ese mismo año.

Nace con este matrimonio, el de María García de Baeza y Diego González Messía, el linaje Messía Carrillo que originaría el futuro Marquesado de La Guardia y que aunaría los bienes de dos grandes casas de la nobleza castellana, la de Haro y la de Messía. La sucesión del estado de La Guardia se confirma tras la muerte de Ruy González, cuando Diego hereda el señorío por orden del rey Juan II el 30 de julio de 1408 en Alcalá de Henares.

Nuevo mayorazgo en favor de Rodrigo Messía
El 20 de febrero de 1447, se crea nuevo mayorazgo por orden del rey Juan II en favor del hijo de Diego y María, Rodrigo Messía que será VII Señor de La Guardia. Ahora, además del Señorío de Torrebermeja y Torremocha, se vinculan a la Casa de La Guardia los bienes del antiguo mayorazgo: las Torres de Martín-Agráz, el castillo y término de la Aragonesa, la torres y casa del castillo de Badajoz, las dehesas de Alvala y Pesquera Verde, el castillo y heredamiento del Cortijo y la Torre; el heredamiento de Almacenete y el Lugar del Palacio con jurisdicción y criminal entre otros bienes.

Parece ser este Rodrigo, el «Rodrigo Messía» del «Romance del obispo don Gonzalo» que veremos a continuación, y su tío, Diego de Haro (o algún familiar cercano como un primo), el que también aparece en el mismo si la fecha es correcta.
En «Nobleza de Andaluzia» de Argote de Molina, se cita en una fecha tan cercana a la de los hechos del romance como 8 de septiembre de 1414, un pleito del VI señor de La Guardia, Ruy González Messía, con los vecinos de Jaén en el que se menciona la necesidad de «echar a los Moros de La Guardia». Si la fecha de los hechos del romance es correcta, tan sólo unos 10 años después, en 1425, se da la batalla que narra en la que aparece Rodrigo Messía Carrillo, hijo de Ruy y VII Señor de La Guardia.

El romance del obispo don Gonzalo

Estos y otros hechos que forjan la historia bélica de La Guardia, quedan reflejados en los romances fronterizos, como es el caso del mencionado «Romance del obispo Don Gonzalo», que narra una de tantas batallas entre «moros y cristianos» en el asedio de La Guardia el, según Argote de Molina o Martín Ximena Jurado, 17 de enero de 1425, día de San Antón. El señor de La Guardia, Rodrigo Messía Carrillo, sale a recibir al obispo de Jaén tras perder a varios de sus hombres y familiares, para hacer frente junto a Diego de Haro a los «moros que a La Guardia habían llegado7 ».

Si bien no es en esta batalla, se sabe que en alguna de las muchas sucedidas en las inmediaciones del Castillo de La Guardia, perdió la vida el siempre combativo obispo de Jaén Gonzalo de Zúñiga (o Estúñiga en otros escritos); más tarde corrió la misma suerte el agresivo caudillo musulmán Reduán.

Con la Conquista de Granada y la pérdida de La Guardia como posición estratégica y defensiva comienza su etapa de paz a la vez que su declive.

Legado cultural

La sucesión de la Casa de Messía discurre generación tras generación pasando por Rodrigo Mesía Carrillo, abuelo de los primeros marqueses de La Guardia; VIII señor de Santa Eufemia y La Guardia, caballero muy estimado por los Reyes Católicos que luchó en La Reconquista y heredero entre otros bienes del Monasterio de San Agustín de Córdoba. Éste casa con María Ponce de León (hija de Rodrigo Ponce de León, Duque y Marqués de Cádiz) y tienen como hijo a Rodrigo Messía Carrillo y Ponce de León.
Este, junto a su esposa doña Mayor de Fonseca y Toledo, serán los iniciadores y auténticos mecenas del legado cultural de La Guardia (entre otros como el «Palacio de Las Salinas o de Fonseca», en Salamanca) con muestras como el Antiguo Convento de los Dominicos, elegido en un principio como lugar donde descansarían sus restos, y en cuyo presbiterio de la actual iglesia se pueden apreciar sendos escudos de armas de sus linajes, en ambos lados del «Ochavo de La Guardia» de Andrés de Vandelvira.

Su hijo, el primer Marqués de La Guardia, Gonzalo Messía Carrillo, continuaría en unos casos, o culminaría en otros, la labor de sus padres con otras obras como la Fuente Pública de la Plaza de Isabel II, obra de Francisco del Castillo «el mozo».

El castillo de La Guardia

Una vez desaparecido el peligro nazarí, a partir de finales del siglo XV, el Castillo de La Guardia sufre diversas modificaciones que le hacen perder su función eminentemente militar y estratégica, para convertirlo en residencia palaciega. Ejemplo de ello es la iglesia que se construyó en el interior del castillo, iglesia de Santa María Magdalena de la que sólo se conserva prácticamente el campanario.
La familia Messía (o Mexía) lo tuvo en propiedad hasta que se deroga el sistema de señorío en el siglo XIX8.

En 1812 el asalto de las tropas francesas produce numerosos saqueos e incendios así como destrozos en el castillo que prácticamente lo dejan en el estado actual de casi ruina4.

Ya adentrados en la Edad Moderna, las noticias sobre La Guardia la muestran inmersa en en una agricultura de huertas y frutales propias del vergel que propicia la rivera del río Guadalbullón. A ésta agricultura se acompaña la producción de trigo, maíz, cebada, lino, cáñamo, legumbres o vino. A partir del siglo XIX se comienzan a incorporar como principales actividades comerciales las derivadas de los molinos harineros y aceiteros.

La Guardia, humilde villa de Jaén

La Guardia, tras siglos de conflictos y luchas, tras siglos de vanguardia y defensa de unos y otros, de «moros y cristianos», tras controlar algunos de los principales pasos en las vías del sur de España, ser vigía fundamental y deseado del paso hacía Granada… descansa.
Y cede su importante papel en la historia de la región, a la paz y a la vida sencilla y humilde de un pequeño pueblo del interior de Andalucía, guardando en el silencio de sus arcaicos cimientos el recuerdo de la prosperidad que antaño disfrutó.

Curiosidades históricas

En otro orden de intereses, también existe la creencia de que Aníbal pasó su noche de bodas en La Guardia tras su estancia en Cástulo (Linares).

Notas al pie

  1. Las Inscripciones Romanas de Mentesa Bastia, Martín Jiménez Cobo, Sumuntan cortesía de cismágina.es.
  2. Olmo López, Antonio (2004) – «Mentesa Romana, visigoda y musulmana, La Guardia fronteriza». SUMUNTÁN. Revista de Estudios sobre Sierra Mágina (Colectivo de Investigadores de Sierra Mágina. «CISMA») (20). Depósito Legal: J-300-1992. ISSN 1132-6956.
  3. AGUIRRE SÁDABA, J., JIMÉNEZ MATA, Mª C., 1979
  4. CEREZO MORENO, F., ESLAVA GALÁN, J., 1989
  5. Argote de Molina, Gonzalo (1588). Díaz, Fernando (imp.). «SVCESSION DE LA CASA DE LA Guardia en el linage de Mexia.» (img/jpg). Nobleza del Andaluzia (Sevilla): p. 249-250 (523 digitalizada).
  6. Mesía Carrillo, Luisa, Marquesa de la Guardia – Señor, La Marquesa de la Guardia, Condesa de Santofimia… – España (1702 o post.) – Biblioteca de Catalunya (2009) – Formato: Texto / Imagen/jpeg – Idioma: Español – Relación: http://cataleg.bnc.cat/record=b1544942~S13*cat – Licencia: Creative Commons Dominio Público: Copia permitida para estudio y consulta citando la fuente: “Biblioteca de Catalunya” – Repositorio: Memòria Digital de Catalunya
  7. Wikisource – http://es.wikisource.org/wiki/Romance_del_Obispo_don_Gonzalo
  8. RODRÍGUEZ MOLINA, J., 1978

Hallazgos arqueológicos

La mayoría de los numerosos hallazgos arqueológicos de la zona se encuentran en el Museo Provincial de Jaén, gran parte de ellos datados en época íbera, lo cual convierte a La Guardia en uno de los yacimientos más importantes de la provincia para esa época, aunque es cierto que algunos de los descubrimientos más importantes residen actualmente en lugares insospechados de la geografía nacional o incluso internacional como en Alemania.

Epigrafía

Esto es debido a la reprobable costumbre de sus habitantes y, o visitantes, propia de los años 50 y los 60, consistente en la adquisición y uso de los hallazgos como meras piezas de construcción odecoración para sus hogares, o incluso «tesoros privados» adjudicándose su propiedad, muy distinta del uso obligado que otros habitantes debieron hacer en las épocas más sombrías y pobres de la historia de la región y España en general.

Así, muchos de los estudios epigráficos, por ejemplo que se hicieron en los años 60, tuvieron que ser realizados en los mismos portales de algunas casas, esquinas de calles (como en una de las esquinas de la residencia del párroco a la espalda de la Iglesia de la Coronada) o, como decíamos, en muros que forman parte de algunas construcciones privadas de la localidad.

Escritos

Plinio, época romana, en sus escritos habla de La Guardia de Jaén (Mentesa Bastia), como una ciudad ampulosa y privilegiada, cuenta que su población llego a superar los 5.000 habitantes y que el río Guadalbullón dividía la ciudad. En ella existían suntuosos y grandes palacios, templos y baños públicos.

Polibio, nos cuenta también que el oro que se extraía de esta zona iba directamente a Roma y se dedicaba a la fabricación de joyas de gran valor, normalmente para los políticos y familias de gran poder adquisitivo, dada la calidad del oro que por aquella época, al parecer, se extraía del río Guadalbullón.

 

Fuentes de información y recursos

Algunas fuentes de datos o recursos:

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